- ¿Sabes por qué no somos felices?
- No, - respondió-.
- Porque desde que nacemos nos hacen creer que tenemos derecho a serlo. Quizá la clave esté en asumir que la vida no es justa, que las cosas no siempre salen como uno quiere, que jamás debes decir “jamás”, que a veces tendrás que dejar volar a las personas que más quieres para demostrárselo, que el “todo irá bien” es una gran mentira... La vida se asemeja a una senda de la que sólo conocemos el inicio y el final. Desconocemos sin embargo su longitud, su orientación y su trazado. Puede ser por tanto larga, o breve; recta, o sinuosa; transitable, o escarpada. Pero de cualquier manera, lo importante será la forma que tengamos de atravesarla. Hay algunos que lo hacen rápido, sin mirar por donde pasan, pues tienen miedo de aquello que puedan encontrarse. Otros siguen las huellas de aquellos que les precedieron en el camino, pero están tan preocupados por no perderse que olvidan el verdadero sentido del mismo. Por último, los hay otros - los menos - que deciden imprimir sus propias huellas. Tal vez algunos no lo hicieron con la fuerza suficiente y acabaron por borrarse, o puede que se equivocaran al tratar de que las suyas suplantaran a las anteriores, o quizá tomaron la dirección errónea y acabaron perdiéndose también. Pero en cualquier caso, lo intentaron.
- Entonces, ¿no hay otra opción que seguir caminando?
- Sí, amigo mío, los cementerios están llenos de alternativas.
- No, - respondió-.
- Porque desde que nacemos nos hacen creer que tenemos derecho a serlo. Quizá la clave esté en asumir que la vida no es justa, que las cosas no siempre salen como uno quiere, que jamás debes decir “jamás”, que a veces tendrás que dejar volar a las personas que más quieres para demostrárselo, que el “todo irá bien” es una gran mentira... La vida se asemeja a una senda de la que sólo conocemos el inicio y el final. Desconocemos sin embargo su longitud, su orientación y su trazado. Puede ser por tanto larga, o breve; recta, o sinuosa; transitable, o escarpada. Pero de cualquier manera, lo importante será la forma que tengamos de atravesarla. Hay algunos que lo hacen rápido, sin mirar por donde pasan, pues tienen miedo de aquello que puedan encontrarse. Otros siguen las huellas de aquellos que les precedieron en el camino, pero están tan preocupados por no perderse que olvidan el verdadero sentido del mismo. Por último, los hay otros - los menos - que deciden imprimir sus propias huellas. Tal vez algunos no lo hicieron con la fuerza suficiente y acabaron por borrarse, o puede que se equivocaran al tratar de que las suyas suplantaran a las anteriores, o quizá tomaron la dirección errónea y acabaron perdiéndose también. Pero en cualquier caso, lo intentaron.
- Entonces, ¿no hay otra opción que seguir caminando?
- Sí, amigo mío, los cementerios están llenos de alternativas.



2 comentarios:
verdades como templos, pero no entiendo muy bien la ultima frase... m la traduces? jeje, ironico que yo diga esto XD
Seguir caminando...
aunque el camino tenga curvas, aunque a veces sea escarpado, aunque no lleve a donde pensabas en un principio.
Pero seguir caminando.
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