Un día te levantas y te das cuenta de que el mundo que hasta ese momento conocías se desmorona lentamente, mientras tú asistes impotente a los cambios que se agolpan en tu vida. A veces desearías escapar, convertirte en humo y fugarte por debajo de la puerta, a través de una ventana entreabierta, por donde se cuela un rayo de luz y color. Escapar a un lugar donde no existan las despedidas, y la distancia y el tiempo no se conviertan en los asesinos del amor. Donde poder ser emperador de tus sueños, dueño de tu presente y tu futuro, y no un esclavo sometido a los caprichos del destino. Un lugar para no sentirse nunca más solo, incapaz y olvidado. Me niego a acomodarme al frío, a esta vacía rutina, a la oscura nostalgia que encadena mis días y mis noches a la frágil esperanza de creer que aún es posible.
A veces sencillamente las circunstancias te superan...
A veces sencillamente las circunstancias te superan...







