martes, 20 de enero de 2009

Reflexión sobre la palabra


20 de Enero de 2009

Barak Hussein Obama jura el cargo de Presidente convirtiéndose en el primer presidente afroamericano de la Historia de los Estados Unidos. Su primer discurso como líder indiscutible del país ha sido todo un ejemplo de oratoria y demagogia, como todo buen parlamento debe ser. Apenas ha nombrado el racismo, o la nefasta administración del país llevada a cabo por su predecesor, George Bush. En su lugar ha hablado de ESPERANZA, UNIÓN Y TRABAJO, de recuperar los VALORES que han permitido a la nación estadounidense erigirse, en apenas 200 años, como la potencia más poderosa del mundo.

En momentos de crisis y desaliento me gustaría creer en el poder de la PALABRA. Cuando ya no hay nada en qué confiar, nadie que nos tienda una mano franca y segura, un horizonte vacío, la PALABRA debería ser capaz de convertirse en nuestra guía. La Historia ha demostrado el poder de la PALABRA para denunciar la realidad, levantar a un pueblo, infundir ánimo cuando todo se creía perdido; en definitiva, para dar forma a los SUEÑOS.

Hemos perdido la fe en la PALABRA: los mensajes de nuestros dirigentes despiertan la incredulidad y el escepticismo, fomentan la división y el rencor, amansan el espíritu de un pueblo que se siente domesticado e impotente. El mundo necesita PALABRAS. No se trata de ser idealistas o ilusos, la PALABRA es sólo el comienzo de la ACCIÓN. De lo que hablo es de recuperar la confianza en ellas, de devolverles el poder perdido para movilizar pensamientos y corazones. Pero para ello es necesario escucharlas, comprenderlas y hacerlas nuestras. Ignorarlas únicamente nos conducirá a la manipulación y al caos. Sólo si volvemos a creer en ellas serán capaces de abanderar la lucha por un futuro mejor para todos, de dibujar con trazo firme un camino que seguir, una nueva puerta que abrir, de inmortalizar momentos históricos como el de hoy.

domingo, 11 de enero de 2009

El conflicto palestino-israelí

Estos días no paramos de ver en las noticias información sobre el espeluznante progreso del conflicto árabe-israelí. Mucha gente desconoce cuál es el auténtico origen de esta guerra. Es más, sólo hay que salir a la calle para ver que gran parte de ellos visten la tradicional palestina de moda, hecho que no deja de parecerme de una frivolidad exasperante. Por ello, he decidido escribir esta actualización, para recoger de manera sintética algunos de los aspectos esenciales de este complejo conflicto.

El origen del problema consiste básicamente en una cuestión de legitimidad territorial. El área que actualmente ocupa Israel o la antigua Palestina es la famosa Tierra Prometida de los judíos, de la cual tuvieron que huir hasta en dos ocasiones en las llamadas Diásporas. Estos judíos se dispersaron por el mundo constituyéndose como una minoría objeto de distintas persecuciones, añorando siempre el regreso a su Tierra.

En el siglo XIX Theodor Helz funda el movimiento sionista, que reivindica el derecho del pueblo judío a recuperar su antigua patria. Sólo había un pequeñito problema: en aquel momento, y desde hacía más de once siglos, Palestina (ahora bajo el poder del Imperio turco) estaba habitada por los árabes palestinos. Paulatinamente se produce una emigración de judíos hacia estas tierras, constituyéndose como un sector de la población cada vez más notable y originando conflictos civiles entre hebreos y musulmanes.

Tras la I Guerra Mundial Palestina queda bajo el mandato británico, a pesar de que los ingleses habían prometido a los palestinos que si luchaban de su lado les darían la independencia. No contentos con ello, también se encargaron de pactar secretamente con los judíos la creación del Estado de Israel en Palestina (Declaración Balfour).

Pero no fue hasta 1948 cuando la ONU creó el actual Estado de Israel. En parte fue una manera de “recompensar” el sufrimiento sufrido por la población judía durante el Holocausto, aunque por otra fue el reconocimiento de una presencia creciente de hebreos en el territorio. Dividió Palestina en dos estados (uno hebreo y otro árabe) y se atribuyó el control de Jerusalén. Esta situación no fue aceptada por los palestinos, y cuando El Reino Unido abandonó la zona se desencadenó una serie de trágicas guerras en las cuales los israelitas han obtenido una evidente ventaja. Los palestinos han respondido con numerosos ataques terroristas cuya justificación dependerá de la posición que adoptemos. Ello nos lleva al inicio de una cadena de venganzas muy difícil de parar.

Para mí el aspecto más dramático del conflicto es el desplazamiento de cientos de miles de refugiados de ambos bandos. Los judíos se dirigieron principalmente a Israel, donde fueron rápidamente acogidos. En cambio el pueblo palestino no recibió un trato tan hospitalario en aquellos países árabes donde pidió auxilio.

Como siempre, nos movemos en un círculo de ambición e intereses económicos, a lo que hay que sumar el intervencionismo de países que poco o nada tienen que decir en la política interior de otras naciones.
Los datos más importantes ya han quedado esbozados. Ahora es el momento de que cada uno se forme su propia opinión al respecto.

jueves, 8 de enero de 2009

Noche, E. Munch


Y aún me parece mentira que se escape mi vida imaginando que vuelves a pasarte por aquí, donde los viernes, cada tarde y como siempre, la esperanza dice "quieta, hoy quizá sí".



I'll never get accustomed to say goodbye.

lunes, 5 de enero de 2009




Esta noche es la noche de los Reyes Magos de Oriente. Ya hace mucho que tristemente dejamos de creer en ellos. Quizá sea ese el momento en que una parte del niño que todos llevamos dentro muere para ser ocupada por la fría realidad de los adultos. A veces me gustaría dejar de crecer, de ser consciente de la maldad y el dolor del mundo, volver a creer en la magia… ¿Hay acaso algo más mágico que pedir aquello que tanto deseas, que llevas esperando semanas, incluso meses, y que a la mañana siguiente se encuentre en tu chimenea o bajo tu ventana? Pensadlo sólo por un segundo. Imaginad que los Reyes Magos pudiesen traernos cualquier cosa que deseásemos, incluso algo no material, incluso aquello que parece imposible… ¿Qué pediríais?





pd: que aproveche el roscón ^^