lunes, 10 de agosto de 2009


No estaba asustado; simplemente era otra persona, un extraño, y mi vida entera era una vida fantasmal, la vida de un fantasma. Estaba a medio camino atravesando América, en la línea divisoria entre el Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro, y quizás por eso sucedía aquello allí y entonces, aquel extraño atardecer rojo.

Jack Kerouac, En el camino


1 comentario:

Anónimo dijo...

d0veeeeeeeeeeeeeeeee, jo, que pena no a ver pasado por aquí antes. No sabes lo que me alegra ver esta actualización. :)

Seguro que te has tenido que sentir muy identificada, ahora más tras tu pequeña aventura americana. No olvides que al igual que en el libro, lo mejor es el viaje en sí y no el destino en el que se llega.

Un beso y mucho ánimo, amiga. =)

Trencavel.